WORKAHOLISM ¿ENFERMEDAD O SÍNTOMA DEL SIGLO XXI?
Curiosidades
Cuando vivimos en grandes ciudades, se escapa de nuestra precepción lo rápida que es la vida en estos sitios; la gente corre, todo es aprisa, con el tiempo justo. Las aglomeraciones generan una sensación desesperante en factores como la movilidad, inclusive hasta en el circular de los propios peatones.
Al habitar en el ojo del huracán, no alcanzamos a ver las tremendas exigencias de la vida urbana, qué decir del trabajo, que se ha transformado mucho en los últimos años en dónde laborar en factorías u oficios que era lo más común, se va extinguiendo, porque los oficios son cosa “artesanal” y las fábricas se mudan de país o hacia provincia.
Hace 20 años “ir a la oficina” era cosa de profesionistas, hasta era símbolo de status; hoy día, por el mundo cibernético y tecnológico; estos modelos se han convertido en el standard de los empleos modernos, que cambian con el nuevo modus vivendi.
Además, la exigencia y competitividad crece en esta revolución; al respecto, además del surgimiento de empleos que antes no existían, también han nacido enfermedades relacionadas con esta vorágine; en 2015, por ejemplo, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) publicó un estudio sobre una enfermedad de esta época: la adicción al trabajo, conocida en países de habla inglesa como o “workaholic”.
Datos interesantes
De los resultados arrojados en el referido estudio, se halló que la mayor prevalencia de los workaholic, está en la población económicamente activa, de entre 29 y 48 años de edad.
Del total de afectados, alrededor de 35 por ciento, son profesionistas adictos al trabajo; 65 por ciento, trabajan diariamente entre 10 y 12 horas, mientras que aproximadamente 10 por ciento, labora más de 12 horas al día.
Un golpe a la calidad de vida
De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México es el único país de los 34 que conforman al organismo, que no rebasa los 75 años de vida promedio, estimados.
Según se dio a conocer, entre esas naciones existe una media de 80.5 años, lo que no ocurre con nuestro país; si hacemos cuentas, en total, un mexicano que trabaja 10 horas diariamente, dedicaría 22 años de su vida al trabajo, es decir 34 por ciento de su existencia.
Un alto precio
Tomando en cuenta los datos anteriores, podemos darnos una idea de la inversión de vida que se hace en el trabajo, que generalmente tiene que ver con la necesidad y sobre ello, Erika Villavicencio-Ayub, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, in-dica que casi 85 por ciento de las empresas mexicanas, recompensan ese trastorno ocupacional.
Por esa razón, esta enfermedad se convierte en un comportamiento tóxico, que pareciera un beneficio. Aparentemente es gente demasiado trabajadora, sin embargo, no es lo mismo ser adicto, que ser productivo.
Este punto es muy importante de resaltar, porque ser compulsivo por el trabajo no es sinónimo de ser productivo; inclusive puede tener consecuencias psicológicas y de salud a quienes sufren de ser workaholic.
Lo anterior fue explicado por el experto en problemas de actitud en las empresas, Fernando Rosales Collignon, quien expone que los pensamientos relacionados con la actitud, que resultan ser positivos, en ocasiones refieren a circunstancias negativas, como lo es el Workaholism un problema de actitud en los empleados, que puede desembocar en depresión.
Una aparente enfermedad
Para explicar muchos de los trastornos de la medicina moderna, es común exponer que ante una enfermedad, existen síntomas y factores en el expediente de un paciente, que hay que identificar, para después de las pruebas pertinentes, hacer un diagnóstico correcto.
En el caso de los Workaholic, hay que poner especial atención porque más que un síntoma es una enfermedad; esto porque muchas veces, el trabajo suele ser el refugio de personas con problemas personales o económicos, que no pudieron alinear su desarrollo profesional con sus valores y anhelos personales.
Es decir, padecer de adicción al trabajo, puede ser síntoma de una fuerte depresión, que largo plazo, también puede repercutir en la productividad de una empresa, pues según la OCDE, la depresión y otras enfermedades mentales, cuestan a sus miembros cerca de 4 por ciento del Producto Interno Bruto.
No sigas el camino del Workaholic
De acuerdo con los expertos, existen alternativas al alcance personal, que se pueden tomar cuando al hacer un autoanálisis, nos hemos identificado como adictos al trabajo.
Al seguir esas medidas, es posible prevenir otros padecimientos y lograr una vida personal y laboral mucho más saludable y equilibrada:
- Primeramente hay que tomar un respiro y reflexionar sobre nuestra vida; hay que concientizar sobre los cambios de raíz, que son el resultado de decisiones conscientes y deliberadas. Servirá hacernos preguntas que responderemos en nuestra mente, por ejemplo, cuestionarnos si somos felices, si hacemos lo que nos gusta, si nuestra vida laboral nos deja tiempo para nuestra familia y para invertir en nosotros.
- El segundo paso es ubicar el rumbo que hemos seguido, nuestro estilo de vida, aficiones, trabajo, actividades cotidianas y preguntarnos hacia dónde nos llevan y si son lo que realmente queremos.
- Un paso tres, sería responder si ese rumbo se acerca a nuestros anhelos, pasiones e ideales; será bueno responder si somos prisioneros(as) de nuestras circunstancias y si es así, entender que en nuestras manos está vivir como queremos hacerlo.
- El cuarto paso, es identificar los cambios que deberíamos realizar para lograr la coincidencia de lo que deseamos con lo que hacemos cotidia-namente. Cuáles son los hábitos que debemos desechar, los que hay que conservar, cuáles hay que reforzar o adoptar.
- El quinto paso es saber que los grandes cambios comienzan con un canje pequeño todos los días. Ser feliz no depende de las circunstancias, sino de las decisiones diarias, para redirigir al objetivo, nuestro rumbo.
- El sexto paso, es el movimiento, no quedarse estático y explorar nuestras virtudes, ejercer las habilidades y practicar actividades físicas para canalizar nuestra energía.
- Un paso siete, es el balance. Practicar todo lo aprendido, que significa, resolver los problemas de trabajo en el horario laboral y asimismo, antes de entrar al sitio de labores, dejar cualquier conflicto familiar en casa.
Es muy recomendable que los talentos y habilidades que tengamos, sean empleados no únicamente para generar los recursos económicos, sino también por gusto, para tener una mente sana.
Un negocio exitoso, no requiere de una productividad forzada o impuso de un Workaholic, sino de colaboradores que siempre deseen superarse, porque seguramente buscarán ayudar con ese ímpetu, a su entorno laboral para alcanzar la productividad que se necesita.








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