FECHAS DE CADUCIDAD Y CONSUMO PREFERENTE COSAS QUE HAY QUE SABER

Producto

 

Cuando llegó el boom informático, que amplió –entre otros temas y disciplinas–, el panorama de nosotros los consumidores hacia los bienes y servicios; honestamente no me interesaba mucho por temáticas como la calidad o inocuidad de los alimentos, ni tampoco por las bebidas que comparaba.

Tomaba del anaquel unas galletas, refresco, lata, lo que fuera que habituara comprar, pagaba y listo; sin más, en su momento lo abría y llevaba directo al paladar. Tal confianza era por falta de conocimiento y porque aún no había llegado ese fatal día, cuando adquirí una leche saborizada con chocolate, la destapé y me la bebí pese a la advertencia que me dictaba mi organismo, al percibir una ligera diferencia en su sabor.

Se imaginarán el resultado, una intoxicación alimentaria con nauseas, calambres estomacales, fiebre y diarrea. Después, la evidente visita al doctor y el enojo, al ser –encima de sufrir mi omisión–, regañada por mi madre: ¿En qué pensabas? ¡Esto caducó hace más de dos meses!

¡Vaya! Desde entonces todo ha cambiado, siempre reviso las etiquetas de vida, de todos los alimentos envasados, pero después surgieron algunas dudas como ¿Qué diferencia hay entre la fecha de caducidad y fecha de consumo preferente? ¿Quién determina ese dato? ¿Qué tan fiable es? Entre otras cosas, por lo que busqué respuestas, que me han servido  para ser un poco más responsable con lo que como y a estas fechas, de lo que ofrezco a mi familia.

Sobre dos importantes conceptos

Los alimentos y bebidas envasados por ley, deben de especificar una fecha de consumo preferente o caducidad; ¿Se han fijado que siempre aparece una u otra? Esto es en primera, porque son conceptos distintos y nunca aparecen simultáneamente en el mismo producto.

Lo anterior porque la “fecha de duración mínima” o “fecha de consumo preferente”, indica el tiempo durante el cual, un alimento mantiene su calidad, conservación óptima y las cualidades indicadas en su respectivo etiquetado. Estos rótulos, indican un día, mes y año, aunque los insumos cuya duración es menor a un trimestre, se indica el día y el mes; asimismo, los que se preservan entre tres y dieciocho meses, señalan mes y año; los que duran más de dieciocho meses, indican el año de consumo preferente.

Finalmente, los alimentos que por su microbiología son muy perecederos en corto período de tiempo, no tendrán “fecha consumo preferente”, sino “fecha de caducidad”, lo que nos conecta con esta última leyenda, que a su vez debe de indicar día, mes y año; además de acompañarse por la indicación de la fecha en la etiqueta y por instrucciones de conservación.

¿Todos los alimentos indican fecha de vida?

Existen ciertos alimentos que no indican fecha de consumo preferente ni de caducidad, los cuales generalmente son productos totalmente fermentados, con muchos azúcares –que se conservan por química–, agroalimentos que por su propia frescura indican si son consumibles o no, etc.

Ahora, se me vienen a la mente sales de cocina, azúcares en estado sólido, vinagres, piezas de panadería o repostería –que se consumen en menos de 24 horas después de su fabricación–; frutas y hortalizas frescas, tubérculos en su estado natural, como papas; vinos, bebidas con graduación de 10 por ciento o más en volumen de alcohol.

¿Quién determina la caducidad?

Cuando un producto se ha desarrollado para lanzarse al mercado, es un requisito que uno o varios especialistas, estudien y determinen su vida útil, que como expliqué hace un momento, es el período de tiempo en el que el insumo preserva sus cualidades óptimas y condiciones manifestadas en el etiquetado.

Tras hacer pruebas de laboratorio y otros estudios, los expertos encargados, fijan las fechas, para asegurar hasta cuándo dichos productos mantienen su calidad en una totalidad y por supuesto son inocuos para el consumidor. Con esto se entiende que conserven su sabor, imagen, color, olor y cualidades nutricionales establecidas en la etiqueta.

En muchos casos, los desarrolladores, usan técnicas de conservación, para dar un poco más de vida a los productos; esto mediante varias técnicas como el uso de conservadores naturales o químicos, cualidades de formulación, envasados como el afamado alto vacío, etc., cada uno debe demostrar seguridad alimentaria, bajo normas de calidad supervisada.

Es entonces que los fabricantes o distribuidores, son quienes determinan las fechas referidas, al avalarse por especialistas quienes además de ser científicos especificados y certificados, deben de conocer las normas de inocuidad vigentes de cada país donde se manufacture el producto y los criterios como la seguridad microbiológica o propiedades organolépticas.

Los periodos

Los productos que por naturaleza tienen una corta vida útil, son más sencillos para calcular, en el tema de proceso de degradación y caducidad, mediante estudios microbiológicos y recreaciones de condiciones experimentales. Con esto también se determina si son necesarias algunas modificaciones para que el alimento sea mucho más seguro.

Por otro lado, para determinar la vida útil de un comestible de larga duración  e identificar la fecha en la que conservar inalteradas sus cualidades óptimas, se usan estudios acelerados de estabilidad o análisis de vida útil acelerados, para  no observar por varios la degradación del mismo.

Estos consisten en exposición al oxígeno, aplicación de temperatura y presencia de luz, que semejan una situación real de distribución y almacenamiento, en determinado clima o condiciones similares a las naturales. Así se obtiene su fecha de consumo preferente o caducidad.

Algunos consejos al respecto

Al hacer las compras para el hogar, debemos de identificar qué es lo necesario para nuestro consumo real, pues no es conveniente tener almacenados muchos alimentos perecederos que terminaremos desechando y no únicamente por cuestión de economía, sino también por el tema del desperdicio alimentario, que crece de forma desmedida a niveles exor-bitantes en el mundo: por un lado unos dilapidan comida y por otro, los más pobres no la tienen.

Pero regreso al tema; cuando vamos al supermercado o a la tiendita de la esquina, es bueno tomarse el tiempo de leer las etiquetas de los alimentos, eso ayudará a escoger mejor e identificar las fechas de caducidad, o de consumo preferente más lejanas o evitar –como me ocurrió al beber lecha caduca–, comprar insumos con fechas vencidas.

Otro punto es que al acomodar los productos en la alacena, es recomendable poner enfrente los que tienen fecha de caducidad más cercana, para aprovecharlos y que no se desperdicien al olvidarlos al fondo. También al almacenar los alimentos, hay que colocarlos a la sombra, en un sitio seco, fresco y tras comprar alimentos que requieran congelación o refrigeración, guardarlos lo más pronto posible en frigoríficos, a la temperatura sugerida por el fabricante.

Se deben evitar los productos que vengan en botes o latas abombadas o abolladas, los congelados que se hayan sometido a  ruptura de cadena de frío y los alimentos con sabores u olores extraños.

Los vendedores deben de poner mucha atención también, porque el responsable de que un producto esté caducado en el punto de venta, es quien lo expende.

Hay que fijarse bien

De acuerdo con la “Brújula de compra” de la Procuraduría Federal de Consumidor (PROFECO), “la mayoría de los consumidores que adquiere su despensa en un autoservicio confía en la buena reputación del establecimiento y en la calidad de las marcas de los productos que están a la venta, dando por hecho que no es posible encontrar productos a la venta, cuya fecha de caducidad o de consumo preferente haya vencido”. ¡Eso justo me pasó a mí!

Pero, a diferencia de lo ocurrido con su servidora, la instancia asegura que “la mayor parte de los consumidores que acuden a comprar su despensa, están al pendiente de revisar la fecha del empaque, aunque la mayoría de ellos no está consciente de la diferencia que existe entre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente”.

En una investigación realizada por la PROFECO en 2007, donde los expertos de la Dirección General de Estudios sobre Consumo, analizaron las fechas de caducidad y de consumo preferente, de diversos productos comercializados en 62 establecimientos; la instancia identificó mil 817 alimentos y bebidas envasados, que tenían deficiencia en su etiquetado.

De ese total, el 14.1 por ciento, equivalente a 262 insumos, presentaba un vencimiento en la fecha de caducidad, mientras que 12.5 por ciento, correspondiente a 227 alimentos, habían sobrepasado su fecha de consumo preferente. En ambos casos, los productos permanecían en los anaqueles, a expensas de ser adquiridos.

La investigación dada a conocer por la “Brújula de compra”, indica que “por tipo de producto, el huevo, la leche, sus productos y derivados, así como la carne empacada encabezan la lista de productos caducos en los supermercados”, mientras que “las galletas y los cereales son los productos en los que se más se encontró que estaba vencida su fecha de consumo preferente”.

‘Ojo’, señores tenderos

Tanto en el canal tradicional, como en el moderno, los responsables deben de estar al pendiente de” la fecha de caducidad” y “la fecha de consumo preferente”, porque si se comercializan productos que tengan estos indicadores vencidos, la PROFECO tiene permiso de inmovilizar dichos productos y evitar su comercialización, al representar un riesgo a la salud de los consumidores, como establecen los artículos 1° y 25 bis de la Ley Federal de Protección al Consumidor.

El organismo apunta que “cuando expira cualquiera de estas dos fechas el producto se debe retirar inmediatamente de los anaqueles o exhibidores. De lo contrario el establecimiento estará incurriendo en una infracción al Reglamento de Control Sanitario de la Secretaría de Salud”. Ya que el Artículo 21 de este reglamento advierte que “no se podrán importar ni comercializar productos que presenten fecha de caducidad vencida”.

De incurrir en la venta de insumos caducos, el responsable del establecimiento, podrá ser acreedor a  sanciones o multas de hasta 10 mil salarios mínimos.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.