quienes0

¿QUIÉNES SON  LOS REYES MAGOS?

Por Tere la Jarocha

Buenas  las tengan mis queridos mijos, una vez más, desde la tierra del torito, el son, la mujer guapa, el café, el mosco y el zapateao, llega para ustedes la mismísima jarochita, a la que se le queman las habas por echarse un “vuelve a la vida” y luego contarles sobre una de las conmemoraciones mexicanas más bonitas, en la que los chamacos son los más felices.

Les hablo ni más ni menos que del Día de Reyes, que en nuestro país se festeja cada 6 de enero. De este tema,  todo mundo sabemos lo típico: que los tres soberanos del Oriente, eran muy sabios y presagiaron que el Redentor iba a nacer, bajo una estrella brillante –de Belén–; por eso siguieron al astro, vestidos de gala y montados en un caballo, un camello y un elefante, para presentarse ante el recién nacido y regalarle oro –como a todo monarca–, mirra –por ser varón– e incienso –por ser Rey–.

Uno de ellos, era negro, otro blanco y había uno árabe, sus nombres: Melchor, Gaspar y Baltazar; así que cada año –al igual que hicieron con el niño Jesús–, viajan por el mundo a dar regalos a todos los niños que se portaron bien.

 

La tradición

¿A poco no mijos? Desde noviembre y diciembre, los chamacos están muele y muele: quiero este robot cinco mil, que hace así; no, no quiero una tableta, un iPod, el nuevo juego con no sé cuántos núcleos y un porta algo con capacidad de…mejor, una tarjeta de Tunas, una membresía para Escailander o un Megatron; el ce-lular seis o un mini hiper novedoso 5685…uno investiga qué carrizos es eso –porque a veces parece que nuestros hijos hablan en otro idioma– y al ver cuánto cuesta, pensamos ¡Uff no quisiera estar en los zapatos de esos tres pobres cristianos! ¡Ya casi ningún crío pide muñecas o carritos!

Cercana la fecha, los pequeños escriben una carta para hacer su pedimento. Algunos la colocan la noche del 5 de enero dentro de su zapato, mientras otros la amarran a un globo de helio y la liberan. Los más latosos –digo yo–, hacen las dos cosas para que si no pega una, pega otra; quien quita y los Reyes no se dan cuenta.

Por la mañana –o madrugada–, los niños se levantan a ver sus regalos o el famoso cuerno retorcido que dejan a los desobedientes; honestamente mijos, yo siempre esperaba el mío, pero el dichoso cuerno me llegó hasta de vieja.

Todo el santo día los niños juegan y se regocijan con los obsequios. Por la noche, chicos y grandes parten la tradicional rosca de Reyes, en familia, un delicio-so panecito acompañado de chocola-te. Dentro de él, vienen muñecos miniatura que representan al niño Jesús. A quien le toquen, cuando corta su pedazo de pan, seguro le toca comprar tamales el 2 de febrero, Día de la Candelaria.

 

Más atrás

Bueno pos yo que les voy a contar a ustedes mexicanos, pero pensándolo bien, sí puedo narrarles algo que me explicó uno de mis clientes predilectos de la miscelánea, que es historiador.

Don Enrique, dice que el día de Reyes es una de las celebraciones más antiguas del ciclo litúrgico. Desde el siglo III, ya se hablaba de ésta, que era conocida como  “Epifanía”, una conmemoración a la manifestación de Jesús y a su revelación a los gentiles, por medio de la estrella milagrosa de Belén, que fue guía de los Reyes Magos.

 

quienes1

 

Esta historia, que habla de los misteriosos soberanos, que adoraron al niño Jesús poco después de su nacimiento, aparece en el Evangelio de San Mateo.

Algo que me dijo Don Enrique, muy enjundiosamente, era que en el texto bíblico, la palabra “Magos” no quiere decir hechiceros, más bien se refiere a  sacerdotes, que eran hombres virtuosos, de gran sabiduría, que tenían el respeto de su pueblo. Otra cosa, no eran reyes, pero sí consejeros y señores de los monarcas; esto no era cualquier cosa, significaba  transmitir a los gobernantes la voluntad de Dios.

De hecho, los sacerdotes, sabían interpretar los sueños, hacer curaciones espirituales, decodificar los secretos de la tierra y leer las estrellas para conocer el futuro de las personas.

 

quienes2

 

 

¿De dónde venían y por qué buscaron a Jesús?

Mi cliente, rió cuando le pregunté si el Rey Mago de tez negra, era un mulato de la costa chica de Oaxaca; me dijo que no, que según San Mateo, los tres venían “de Persia de los Sasánidas, de Babilonia o de Persépolis, de las llanuras del Eufrates o de los montes de Ecbatana”; en esos pueblos, los sacerdotes acostumbraban ver el cielo y sus astros.

Los sabios de esas tierras, practicaban una religión inmemorable, diferente a la de los antiguos cultos idolátricos –que repudia la Biblia–. Se sabe que sus antepasados conocieron a los profetas de Israel y a sus libros de la revelación judaica.

En esos augurios, está por ejemplo, la profecía de Balaam, que dice: “He aquí lo que anuncia el hombre que ha oído la palabra de Dios, el hombre que ha conocido el pensamiento divino, el hombre que ha visto las visiones de Dios. Yo le veo en la lejanía; le descubro en los horizontes del porvenir. Una estrella saldrá de Jacob y un cetro se levantará en Israel.”

En Babilonia, hubo otro gran adivino, Daniel, el intérprete de sueños, quien en una visión adivinó la fecha del advenimiento del Mesías.

 

Un largo viaje

Y mijos, no se crean que la cosa fue como en el nacimiento que ponemos, con todos los peregrinos, el buey, la mula, el ángel y los Reyes Magos; en un verde musgo, un ríos con papel aluminio; el clima era árido e inclemente.

La aventura de los sabios viajeros, seguramente provocó las burlas de algunos, pero sin importarles, tomaron sus mejores atavíos de seda, reunieron a sus mozos y cargaron a sus animales con los conocidos presentes; partiendo en la dirección predicha, en un viaje de meses por Mesopotamia, el desierto de los nómadas, Edesa, Palmira, las áridas riberas del mar Muerto y luego Jerusalén.

 

La sabiduría de los Magos

Al enterarse de lo que buscaban, el rey judío Herodes –celoso por su trono–, intentó alejar a los Magos y fingió interés por conocer al Mesías; pero por el contrario, inició el asesinato de niños, para exterminar a cualquiera que pudiera ser el hijo de Dios.

Después de meses sin verla, los sabios volvieron a  ubicar la estrella sobre una casa humilde y un pesebre, donde hallaron al Niño con María y José; los Reyes Magos, con reverencia, entregaron los presentes al pequeño –oculto en humildes pañales–, los presentes y sus reverencias; después de esto, llenos de júbilo, volvieron a su terruño.

 

¿Cuál es cuál?

Ay auditorio, otras de las preguntas que hizo reír a mi cliente, fue ¿Cuál Santo Rey es cuál? Porque cada que pregunto, la gente me da su sagrada versión y la verdad pos estoy confundida.

Según la Epifanía, El primero era conocido como San Beda en el siglo VIII, pero antes, se especifica que se llamaba Melchor, un anciano de cabellos y barba cana –quien le ofrendó a Jesús, oro–; el siguiente, Gaspar, era rubio y lampiño –ofreció el incienso–; y Baltasar, barbado, de raza negra –que entregó la mirra–.

 

quienes3

 

¿Existió un cuarto Rey Mago?

Pos ora sí que hay cosas que quien sabe, mijos y una de ellas es esa historia del cuarto Rey Mago.

Don Enrique, me dijo que existe una primera representación de los Reyes, la cual fue hallada en la catacumba de Priscila; en ella, varía la presencia y la cantidad de Magos: primero aparecen dos, luego tres y cuatro.

Casi 300 años después, en los mosaicos de San Apolinar, en los «Magos del Oriente», se plasman con tres hombres: Balthassar, Melchior y Gaspar; en esas figuras, Melchor se personifica como el más joven; Gaspar, el anciano con barba y Baltasar con vello castaño; por esta razón, hay quien duda que éste último fue negro.

Como sea, criaturas, los Santos Reyes son un símbolo de fuerza de voluntad, amor, y convicción; ojalá que al llegar a sus hogares, todo eso invada su casa y a sus seres queridos.

0 comentarios

Escribe tu comentario

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>