OBSEQUIOS EXTRAÑOS ENTRE NACIONES

Por Redacción 

Desde tiempos remotos, regalar objetos valiosos o emblemáticos entre los países, se ha visto como una acción diplomática –exceptuando casos como el de Troya claro–, para estrechar lazos y mostrar paz, pero existen algunos en verdad sorprendentes, de obsequios que hay que ver para creer.

Como primer caso podemos referir a Noruega, que está considerando dar un presente a Finlandia por el centenario de su independencia y es ni más ni menos que el Pico Halti, de mil 331 metros, acción que de llevarse a cabo, cambiaría un tanto la frontera entre ambas naciones.

En segundo lugar, tenemos a China, que regaló dos osos pandas a Estados Unidos, tras la visita en 1972 del entonces presidente Richard Nixon; otro caso sorprendente es el de algunos funcionarios estadounidenses, que le regalaron a Rusia un botón que en vez de tener inscrita la palabra «reinicio” en ruso, como era la idea original, decía «sobrecargado», un error garrafal y un tanto incoherente.

Un ejemplo más es la Estatua de la Libertad, que fue obsequiada por los franceses a Estados Unidos, para celebrar su alianza durante la Revolución Estadounidense; como se sabe ahora es todo un ícono de EE.UU, así que fue todo un acierto.

Algo en verdad extraño, fue el obsequio que el ex presidente francés Georges Pompidou, hizo a la reina Isabel II de Inglaterra en 1972: un refrigerador en forma de saltamontes, que además se convertía en una mesa de bebidas.

Pero no sólo el antiguo mandatario francés regaló algo raro, el propio presidente Obama le regaló al ex primer ministro británico Gordon Brown, 25 DVDs de títulos clásicos, que por su código de región no funcionaban en Reino Unido, ahora sí se aplicó el dicho: “Hasta el mejor cazador se le va la liebre”.

 

 

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