UN SECTOR QUE SE ABRE PASO READY TO EAT
Producto
Mundialmente, el valor de la producción de alimentos procesados era cercana a los 5.2 billones de dólares (bdd), en 2015 y en México, se sabe que las 10 firmas más importantes, dedicadas a producir comida industrializada, facturan anualmente un promedio de 29 mil 426 millones de dólares (mdd).
Estos colosales fabricantes, importan a los cuatro continentes y los últimos datos apuntan que emplean a más de 261 mil 500 personas dentro y fuera del territorio nacional. Asimismo, esas compañías aunadas con el total de las que coexisten en ese sector en nuestro país, hacen que México esté entre los primeros ocho productores mundiales de alimentos procesados, siendo los primeros Estados Unidos, China, Japón, Brasil y Alemania.
Entre las empresas más sobresalientes de este rubro en el país, podemos destacar a la regiomontana Gruma, a Bimbo –presente en 22 países, incluyendo a países europeos y asiáticos–; además, en términos generales es notable un crecimiento general, pues de acuerdo con la secretaría de Economía, la industria de alimentos procesados tiene un desarrollo promedio de 7 por ciento anual y se estima que al culminar 2016, su valor de producción alcance los 169 mil mdd.
Hacia el tema que nos atañe ¿Es notable el aumento en el consumo de la comida procesada en las tienditas? De primera mano podríamos responder que sí, al recordar la diferencia de productos de hace veinte años y la de hoy, donde vemos más “ready to eat” (RTE), como frijoles de lata, panes, sopas instantáneas, salsas caseras preparadas, e infinidad de productos de un cliente que cambia sus hábitos alimenticios por la vorágine que vive en su vida diaria.
Adaptarse a los cambios
Según Fabián Ghirardelly, titular en México de la consultora Kantar Worldpanel, la estrategia de las firmas de insumos procesados al llegar a otro país, es replicar 80 por ciento las prácticas probadas en el mercado de origen; el otro porcentaje consiste en adaptar empaques, sabores, colores y canales de distribución.
Así las compañías mexicanas se adaptan al extranjero y las extranjeras a nuestros consumidores y eso se ve reflejado en números, pues según un estudio de mercado sobre tendencias en alimentación, llevado a cabo por la Cámara Nacional de la Industria de Conservas Alimenticias, los mexicanos consumen hoy en día más alimentos procesados que hace cinco años, esto incluye por ejemplo: frutas, verduras y salsas enlatadas, barras de cereal, cereales y yogurth. Por otro lado el factor más importante en la elección de alimentos y bebidas es el sabor, valorado por los adolescentes y jóvenes principalmente, seguido de su valor nutritivo.
Lo anterior fue mencionado en el “Estudio de tendencias y oportunidades para el sector de alimentos procesados del Estado de México”, desarrollado por el Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología (COMECyT) y por la Fundación México Estados Unidos Para la Ciencia (FUMEC).
En ese trabajo se explicó que “en 2003, México recibía 16 mil millones de dólares en productos alimentarios importados (tanto agrícolas como procesados), 74 por ciento procedentes de Estados Unidos. Actualmente [se refiere al sexenio pasado], la importación de alimentos procesados representa 23 por ciento de los alimentos consumidos por los mexicanos por año y se espera que esta cifra siga en aumento”.
Las ideologías cambian
¿Recuerda usted señor o señora dependiente cuando en su tiendita se empolvaban las latas de frijoles o cuando la gente veía con rostro extrañado las Sopas Maruchan? No veíamos pizzas congeladas, jamones o quesos rebanados en empaques; tampoco comida congelada y que decir de ¡Tamales empacados!
Si reflexionamos un tanto, es verdad que a mucha gente le gusta pregonar su aversión hacia los alimentos transgénicos, con químicos adicionados, conservadores, procesados o RTE; lo cierto es que las familias modernas, se habitúan poco a poco a la mayoría de los nuevos “cocina fácil” o “instantáneamente”.
La investigación de un especialista
La Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología explicó que en la década de los años 80, México tuvo una transición en el consumo de alimentos, incluso algunos estudios registraron que había aumentado considerablemente el consumo de bebidas azucaradas y refrescos.
En una entrevista realizada al prolífico científico mexicano, Simón Barquera Cervera, ganador del Friedman School Alumni Association 2016 Nutrition Impact Award, otorgado por la Asociación de Alumnos de la Escuela Friedman de la Univer-sidad de Tufts, en Somerville/Medford, Massachusetts; este personaje explicó que “la gente estaba comiendo menos verduras y alimentos básicos y más ultraprocesados, como los alimentos instantáneos, comida rápida y un consumo indiscriminado de bebidas azucaradas».
En sus investigaciones el doctor profundizó sobre el cambio de dieta en los mexicanos. “Quisimos comprender algunos determinantes de este fenómeno, por lo que comenzamos a evaluar la relación entre la publicidad sin control y el consumo de este tipo de alimentos y bebidas chatarra. Se logró documentar dicha relación y vimos que en el resto del mundo también había evidencia que los refrescos y las bebidas azucaradas eran responsables de diabetes, hipertensión, obesidad, etcétera, lo que derivó en otros estudios pensando en cómo podríamos reducir el consumo de bebidas azucaradas”.
Evolución del producto
Parece simple el motivo del éxito de los RTE y su buena aceptación en México: cocinar implica tiempo y esfuerzo muy valioso, que poca gente tiene debido a su trabajo y ocupaciones, que demandan mucho.
Es verdad que se critica a estos productos, por considerárseles con pocas propiedades nutricionales, pero lo cierto es que los alimentos instantáneos se han estudiado y han sido aprobados por organismos nacionales e internacionales la Administración Federal de Alimentos y Drogas de Estados Unidos (FDA).
Por separado, cada alimento procesado puede tener mayor o menor calidad nutricional; lo que realmente atañe y lo que debería ocuparnos más como consumidores, es cuidar nuestra salud general y depende de ella, el tipo de alimentos de los que debemos abstenernos, si consideramos siempre un balance y evitar los excesos.
La variedad de productos instantáneos que abundan en tiendas de abarrotes o los canales modernos, crecen en opciones, presentaciones y modo de elaboración, pero siempre debemos de buscar el equilibrio, pues como bien dice la Organización Mundial de la Salud, “un alimento equilibrado es aquél que aporta al individuo sano, un porcentaje adecuado de las necesidades nutricionales y no se excede en ninguna de ellas”.
Así que al elegir cualquier alimento que pretendamos integrar a nuestra dieta, debe de ser requerido por nuestras necesidades, gracias a sus propiedades y características.








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