BEBIDAS ENERGIZANTES E HIDRATANTES, LO QUE HAY QUE SABER
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Las encontramos en casi todos los comercios que ofrecen abarrotes, sean pequeños o grandes, inclusive en algunos refrigeradores de farmacias u otros locales con productos y servicios diversos. Su publicidad está asociada a eventos deportivos, exitosos atletas y también a gran variedad de actividades mundiales de los extreme sports.
Las bebidas hidratantes y energizantes, ganan gran terreno en el mercado, pese a las polémicas que ocasionalmente han surgido, tras publicarse algunos estudios científicos sobre los daños que éstas, podrían causar a la salud si se ingieren excesiva e irresponsablemente.
Pero ¿Existe alguna manera “correcta” de beberlas? ¿De qué forma podrían afectar nuestra salud? ¿Están en verdad pensadas en los deportistas y en el bienestar físico? ¿De qué forma repercuten en nuestro organismo?
Antes de responder esas preguntas, podemos precisar que al menos la aceptación del mercado es muy buena, pues según Euromonitor International, el consumo de bebidas isotónicas o sport drinks creció desde 2014 y lo hará hasta 2019, en un total de casi 13 por ciento en volumen; ese aumento se debe a una tendencia existente entre los jóvenes, que se sienten atraídos por los deportes, razón que han aprovechado perfectamente las compañías líderes como Coca-Cola FEMSA, Arca Continental y Pepsico.
Según Mark Strobel, analista de la consultora, “hay una tendencia de la población en México, de preocuparse más por su salud y participar más en deportes, especialmente entre los jóvenes. Y las empresas que producen sports drinks aumentan sus actividades de marketing”, para enganchar a ese sector.
La investigación de Euromonitor International, indica que en 2014, el volumen de consumo de sports drinks en México, fue de 310 millones de litros y se prevé que para el 2019, alcance los 349 millones de litros, con un valor de mercado de 741 millones de dólares.
Sobre las bebidas isotónicas
Un líquido hidratante, es una mezcla de agua y sales minerales como sodio, magnesio o potasio, –algunas suelen contener carbohidratos–, y su función primordial es reponer las pérdidas de líquido, sales y electrolitos, que ocurre a consecuencia de la sudoración, provocada por hacer ejercicio físico de alta intensidad y duración.
Como lo describimos arriba, en el caso específico de las isotónicas, el sector crece pese a que a estos productos, también los alcanzó el impuesto de un peso por litro, implementado a bebidas con alto contenido calórico, pero de acuerdo con Mark Strobel, en un futuro, este tipo de bebidas podría enfrentar nuevos gravámenes.
Sobre lo expuesto, el experto indicó que “dado a que –las bebidas hidratantes–, tienen altos niveles de sodio, es posible que sean sometidos a otro impuesto en el futuro. El impacto de otro incremento en precio, podría afectar negativamente en su demanda”.
Lo que debe de saber el consumidor
Sin duda los electrolitos –contenidos en las bebidas hidratantes–, son benéficos para quienes realizan actividad física intensa y prolongada, pero los expertos explican que su consumo excesivo ocasiona daños a la salud.
De consumirlas sin ser atletas de alto rendimiento, algunos riesgos y síntomas, tras ingerir grandes cantidades, podrían ser: deshidratación, fatiga, dolor óseo y articular, mareos, vómitos, diarrea, o en casos extremos, hipercalemia –cuando los riñones dejan de filtrar los altos niveles de potasio en sangre–, o convulsiones.
Fredy Nava Raygoza, coordinador de nutrición de la delegación del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Sonora, explicó que el cuerpo necesita cierta cantidad de electrolitos –sodio, potasio, magnesio y calcio– para su correcto funcionamiento, pero al consumirse en exceso puede tener efectos adversos.
Y es que irónicamente, si los ingerimos sin necesitarlos, podemos sufrir de deshidratación; por ello el organismo buscará desecharlos por medio de sudor y orina, así que al hacer ejercicios moderados o simplemente al tener sed, no se recomienda “sustituir el agua natural por bebidas hidratantes”.
El funcionario agregó que “todos conocemos los riesgos de la deshidratación, sin saber que un exceso de líquidos en el cuerpo, debido a una hiper hidratación, también puede ocasionar severos trastornos e incluso resultar fatal”.
Para el uso correcto de las bebidas hidratantes
Al hacer ejercicio físico, es importante la hidratación con agua simple, ya que ésta regula la temperatura corporal; la sudoración, lubrica las articulaciones y favorece el envío de los nutrientes necesarios para obtener energía y salud.
Si no se está hidratado, el cuerpo no podrá funcionar a su máxima capacidad y se fatigará más rápidamente; incluso bajo estas condiciones, también se pueden suscitar calambres musculares, mareos y hasta un mal funcionamiento cerebral.
En ese momento hay que hidratarse para contrarrestar la pérdida de agua y nutrientes; de preferir emplear bebidas isotónicas, éstas se recomiendan sólo cuando se realiza ejercicio físico de alta intensidad, por más de 90 minutos.
Si el clima es cálido, habrá más la sudoración y con ello, la rehidratación se acelerará la recuperación; los expertos recomiendan la ingesta de 1 a 2 onzas de estos brebajes por toma, con temperatura de entre 12 y 18°C, en intervalos de 10 a 15 minutos, desde el inicio de la actividad.
Una importante indicación, es que las bebidas hidratantes nunca deben de ingerirse como refresco y son exclusivamente para la reposición de electrolitos, tras el ejercicio físico intenso y de larga duración.
Sobre las bebidas energizantes
Se han ganado un importante lugar en el mercado nacional, debido a lo que ofrecen: obtener más brío físico y mental; inclusive existe publicidad que alude a que estos brebajes brindan poder sobre los demás.
Pese a que sus creadores dicen que son bebidas «energizantes,» las autoridades de salud han dicho que serían denominadas como estimulantes, a consecuencia del tipo de sustancias que contienen.
Al respecto, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), indica que el público cree que dichos productos ayudan a tener un mayor rendimiento físico, pues suelen publicitarse en el sector de las prácticas deportivas. Por su parte, organismos como el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), indican que más que acrecentar el rendimiento físico, únicamente lo estimulan, pues contienen sustancias como la taurina, cafeína, ginseng y tiamina, que tienen acciones de tipo farmacológicas.
Inclusive, muchos jóvenes las consumen erróneamente para aguantar jornadas largas de trabajo o de fiesta.
En este último punto, las autoridades han encontrado que los chicos suelen combinarlas con el alcohol, para “tener energías” y resistir toda la noche en sus fiestas, pero eso puede causar severos daños al organismo.
Para protección del público, la Profeco y el ISSSTE, hacen las siguientes recomendaciones, antes de consumir brebajes energizantes:
Conciencia y precaución
Según el ISSSTE, “las bebidas energizantes, contienen entre 20 y 30 gramos de carbohidratos, incluso algunas tienen hasta 70 gramos.
La instancia explica que “hasta ahora no existe evidencia real de que el consumo de éstas, mejore la ejecución física y mental, ni la habilidad para manejar cuando se está cansado o bien, que disminuya la fatiga mental durante periodos prolongados de concentra-ción, ya que no se cuenta con información suficiente para afirmarlo”.
Su consumo debe limitarse “en grupos de riesgo como mujeres en edad reproductiva y niños, ya que la ingesta de cafeína puede llegar a provocar: nerviosismo, irritabilidad, insomnio, incremento de orina, ritmos cardiacos anormales –arritmias– o malestar estomacal”.
Si se mezclan con alcohol, “pueden causar daños irreparables a la salud, como hemorragias cerebrales o infartos cardíacos. Los jóvenes recurren a esta combinación para sentir energía, pero esta mezcla impide la conciencia sobre la cantidad de alcohol que se está bebiendo, así como la percepción del cansancio. Una vez pasados los efectos de las sustancias, dependiendo de qué tanto se haya bebido, la persona puede sufrir delirios, desorientación, excitación, taquicardia, convulsiones, hipertensión y deshidratación”.
Hidratarse de verdad
A manera de conclusión, replicamos las palabras de la Doctora Nutricionista Angie Ramírez, quien explica que debemos consumir diario, al menos dos litros de agua, elemento que “constituye alrededor del 60 por ciento de nuestro peso corporal, por lo tanto, es vital para el adecuado funcionamiento del organismo. Se utiliza para funciones como desintoxicar al cuerpo de sustancias de desecho, lubricante para huesos y articulaciones, solvente para el transporte de nutrientes, activador del metabolismo, entre otras”.
Al ejercitarse, hay que tener un mayor control de la hidratación, pues debido a la sudoración, perdemos cerca de 1 por ciento del peso corporal, para mantener la temperatura en 37 grados; al hacer ejercicio por 60 minutos, hay que hidratarse con agua y si se hace más de una hora, se necesita alguna bebida deportiva o jugo de frutas que aporten carbohidratos y electrolitos.
”El hidratante por excelencia es el agua, sin embrago, consúmala en pequeñas porciones”, indica.








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