13/08/25

La Generación Z deja atrás los cereales y apuesta por desayunos más saludables

Durante décadas, los cereales fueron protagonistas indiscutibles del desayuno en millones de hogares. Sin embargo, los hábitos de consumo están cambiando, especialmente entre los jóvenes. La Generación Z está marcando distancia con los cereales tradicionales y optando por alternativas más saludables, encendiendo las alertas de las grandes marcas del sector.

Aunque el mercado de cereales en México superó los 2 mil millones de dólares en 2024 y se espera que crezca a un ritmo del 3.2% anual hasta 2028, las señales de cambio son evidentes. De acuerdo con un estudio de Kantar Worldpanel, en los últimos cinco años el consumo per cápita de cereales clásicos se redujo un 12%, con una caída más pronunciada entre los jóvenes nacidos entre 1997 y 2012, quienes privilegian alimentos menos procesados y con menos azúcar añadida.

Cereal en caja: de ícono a desafío generacional

Los cereales empaquetados, alguna vez emblema del desayuno moderno y percibidos como saludables, han entrado en declive. Entre 2021 y 2024, las ventas en EE. UU. se redujeron más de un 13%, pasando de 2,500 a 2,100 millones de cajas vendidas, según datos de Nielsen IQ.

Aunque esta tendencia no es nueva, sí se ha intensificado. En los años 90 ya habían surgido competidores como las barras energéticas o los batidos proteicos. La pandemia ofreció una breve recuperación al fomentar el desayuno en casa, pero no logró revertir la caída sostenida. Hoy, la Generación Z lidera una transformación que combina practicidad con una visión más consciente sobre la salud.

Según un estudio de YouGov, esta generación no solo desayuna con menor frecuencia, sino que también prefiere opciones como frutas, huevos, panqueques o incluso vegetales. Mientras un 36% de la Generación X aún consume cereales fríos de forma regular, en el caso de la Gen Z esa cifra cae al 26%, y muchos los consumen fuera del desayuno, como un snack.

“La relación de los jóvenes con la comida está evolucionando. Buscan opciones naturales, con beneficios concretos para su salud y menor procesamiento”.

Afirma Kenton Barello, vicepresidente de YouGov. Esta nueva mentalidad se ve reforzada por el auge de influencers como Annika Zude (@ThatCrunchyGirlAnnika), quien promueve desayunos con alimentos reales como carne, huevos y verduras, y rechaza los cereales industriales.

Ingredientes bajo la lupa y necesidad de reinvención

A esta transformación se suma una creciente conciencia sobre los ingredientes. Una sola porción de algunos cereales populares puede contener hasta el 24% de la ingesta diaria recomendada de azúcar. Además, el uso de colorantes artificiales, como los FD&C, ha sido objeto de campañas críticas, como la iniciativa “Make America Healthy Again”, que exige a las marcas eliminar estos aditivos.

En respuesta, compañías como Kellogg’s y General Mills han anunciado cambios importantes en la formulación de sus productos. Kellogg’s, por ejemplo, planea eliminar por completo los colorantes artificiales de sus cereales escolares para 2026, y de su línea comercial en 2027.

La reciente compra de WK Kellogg (responsable de productos clásicos como Corn Flakes y Rice Krispies) por parte del grupo Ferrero, también apunta a revitalizar el mercado. Entre sus apuestas se encuentra la línea “Mashups”, que combina dos tipos de cereal en una sola caja —como Froot Loops con Frosted Flakes— para atraer a un público joven ávido de nuevas experiencias.

Un mercado en transición

A futuro, el mercado de cereales se perfila como más segmentado. “Ya no existe un producto único que satisfaga a todos los consumidores”, señala Tom Rees, analista de Euromonitor.

“Algunos buscarán opciones altas en proteína o compatibles con dietas keto, mientras otros optarán por sabores intensos o ingredientes funcionales”.

El cereal ha dejado de ser el centro indiscutible del desayuno. La creciente preocupación por el bienestar, la salud y los ingredientes está obligando a la industria a adaptarse. Esta transformación representa no solo un desafío, sino una oportunidad para que las marcas conecten con una generación más exigente, informada y consciente de lo que pone en su plato cada mañana.