PARA ESCAPARSE ANTES DE FIN DE AÑO CINCO PUEBLOS MÁGICOS
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Con octubre, sentimos cerca varias de las fechas más esperadas, que llegan con el último trimestre del año; algunas son parte de la tradición norteamericana –como el Halloween– o mexicana –como el Día de muertos; qué decir de las decembrinas, más globales, como la navidad y el año nuevo, o más nacionales, como las posadas.
Todas son un gran motivo para compartir y pasar días especiales con nuestros seres queridos, que generalmente aprovechan también las vacaciones de diciembre, para salir a diversos destinos, pero, hay otro segmento de personas que más bien prefiere escaparse en meses de temporada baja, como lo es octubre, para encontrar menos concurridos sus lugares preferidos; ser más consentidos por los servidores turísticos y además de eso, aprovechar las mejores tarifas en transporte y hospedaje.
Aprovechando el tema de que del 14 al 16 de octubre se celebra la Feria de Pueblos Mágicos, en Querétaro, organizada por la Secretaría de Turismo estatal y federal –para impulsar los destinos queretanos que ostentan este sello y que reciben unos 250 mil visitantes anuales–; en esta ocasión hablaremos ellos, por ser una opción perfecta para escaparse en octubre o en los meses de sus fiestas, que están repletas de color y tradición.
No por ello, decimos que los otros Pueblos Mágicos no lo sean, honestamente de los 111 que hay hasta hoy, en 28 estados del país; todos son especiales y son orgullo de México; como los de Querétaro: Ezequiel Montes, Cadereyta, Tequisquiapan, Bernal, Jalpan y San Joaquín, joyas invaluables de nuestro hermoso país.
Cadereyta
Se localiza en una franja semidesértica de la región central de Querétaro; en principio fue una villa fundada por los colonizadores españoles, encabezados por los frailes franciscanos, enviados para evangelizar y someter a los grupos indígenas que vivían en la zona de Cerro Gordo.
Quien arribe a Cadereyta de Montes, se sorprenderá de que aún conserva su arquitectura colonial, además de su emblemática pila conocida como el Pilancón, sus fuentes de más de 200 años – la del Pinito y la Grande–; y su centro histórico, con edificios de estilo neoclásico y barroco del siglo XVIII.
El turista no puede perder la oportunidad de recorrer la Parroquia de San Pedro y San Pablo, templos decorados con cantera roja, cuyos interiores guardan óleos y un retablo barroco en su altar principal; cerca, hay un barrio de origen otomí llamado San Gaspar, donde hay otro templo franciscano de gran belleza.
Otros sitios de interés son el Jardín Botánico de Cadereyta, un espacio dedicado a preservar la diversidad vegetal, con más de tres mil especies, donde hay pequeños manantiales y exposición de cactáceas; o la Quinta Fernando Schmoll, ubicada en el Barrio de las Fuentes, otro importante vivero. En zonas aledañas a este Pueblo Mágico, está El Doctor, un poblado minero con un campamento ecoturístico conocido como el Bosque de las hojas, donde se pueden realizar múltiples actividades.
Otro punto es la Isla Tzibanzá, ubicada en medio de la presa de Zimapán, donde el visitante puede hospedarse en cabañas, nadar en la alberca, practicar la pesca, perderse en la belleza del bosque o visitar los manantiales Thaxidó.
En septiembre, Cadereyta celebra la fiesta de la Virgen del Sagrario, mientras que de julio a octubre, se hace la cosecha de manzanas, en la región boscosa, por lo que el visitante encontrará dulces, pan y licor de esta fruta.
San Joaquín
Lleva el nombre de su patrono, San Joaquín y está ubicado al centro de Querétaro a 135 kilómetros de la capital; colinda al norte con Pinal de Amoles y Jalpan de Serra; al este con el estado de Hidalgo y al sur con Cadereyta, así que hacer un tour por los Pueblos Mágicos de este estado, podrá ser toda una aventura, completamente posible.
En San Joaquín, se encuentra el Parque Nacional Campo Alegre, para hacer un picnic en medio de la naturaleza, ya que tiene servicios como asadores, regaderas, palapas y alumbrado. El turista, también podrá conocer la Gruta de los Herrera, formaciones geológicas que guardan estalactitas y estalagmitas, de más de 100 millones de años; también visitar y admirar las pinturas rupestres conocidas como El Durazno, San Francisco Gatos y Los Azogues.
Otros sitios cercanos a este Pueblo Mágico, son: el Mirador de la Cruz, Piedra Redonda y Toluquilla, este último es un yacimiento prehispánico que consta de dos pirámides y juegos de pelota. No podemos olvidar el sitio arqueológico de Ranas, a sólo tres kilómetros de la Cabecera Municipal, ubicado sobre dos cerros; este centro ceremonial, se atribuye a los chichimecas.
Como podemos ver, San Joaquín es perfecto para quienes gozan del ecoturismo, la escalada en roca, turismo cultural, amantes de los sitios prehispánicos y de la cultura, pues aquí también hay un museo arqueológico y minero, ubicado en la planta alta de la Biblioteca Municipal.
En abril, se celebra el Concurso Nacional de Huapango y en este pueblo hay varias fiestas patronales, como la del Señor de las Maravillas el 2 de marzo, San José el19 de marzo, San Antonio el 13 de junio, San Judas Tadeo, el 28 de octubre y San Isidro Labrador el 15 de mayo.
Aquí, se pueden adquirir obras de los grandes artífices locales, como piezas de madera, muebles estilo colonial, tejidos de gancho. También enamorarse de la gastronomía, como la barbacoa de borrego, la carne de puerco en salsa verde con nopales, los licores de durazno y manzana, o los dulces de frutas.
Tequisquiapan
Es un Pueblo Mágico que forma parte de la Zona Metropolitana de San Juan del Río y se ubica a 60 kilómetros al oriente de la capital de Querétaro.
Tequisquiapan fue fundado en 1551 y se encuentra en una zona antigua de aguas termales, es parte de la región del Bajío y actualmente está conformado por plazuelas, casas coloniales y es uno de los destinos más populares de Querétaro, por su bellos paisaje, agradable clima y sitios de interés, como la Parroquia de Santa María de la Asunción, edificación neoclásica construida en 1874, la Plaza Miguel Hidalgo, rodada por su arboleda y portales, en cuyo centro, está la tradicional fuente y el célebre kiosco. En este pueblo se encuentra el Parque Recreativo La Pila, que en el siglo XVI, fungía como un molino y en donde todavía se conserva la vieja pila de almacenaje de agua; actualmente hay una cafetería, juegos infantiles, albercas, áreas verdes, canchas deportivas, una pista de patinaje, etc.
Quien guste de la buena gastronomía, se irá de aquí con el estómago y el paladar muy satisfechos, pues en el tianguis de Santa Cecilia, los mercados y fondas hay un sinfín de sabores regionales, además, en Tequisquiapan existe una gran oferta de restaurantes que ofrecen lo mejor de la cocina tradicional queretana, mexicana e internacional.
Después de comer, ¿Qué tal un paseo a caballo? Ir de compras a elegir algunas piezas artesanales, volar en globo o simplemente disfrutar de este pueblo tan encantador. Un dato curioso es que Tequisquiapan cuenta con un decreto presidencial que lo ubica como “Centro Geográfico de la República Mexicana”, firmado por Venustiano Carranza; en conmemoración de ese hecho, hay un monumento dedicado a este hecho histórico.
Además, este pueblo tiene su origen en las poblaciones otomíes y chichimecas, famosas por sus artesanías de raíz de sabino o canastitas tejidas de palma; telas bordadas, piezas de ópalo o cuarzo, vinos, quesos y productos lácteos.
Jalpan
Se localiza en la Sierra Gorda de Querétaro y es conocido por su bello templo barroco-mestizo, correspondiente al siglo XVIII, erguido por orden de Fray Junípero Serra.
Jalpan de Serra, es de gran importancia histórica, al ser la entrada a la ruta de las misiones de Querétaro, integrada por cinco templos distribuidos por la sierra e intrincados en medio de paisajes naturales; por ello es imprescindible visitar la Misión homónima de su pueblo, con su fachada de cantera, donde se pueden figuras como la de San Francisco y Santo Domingo, además de San Pedro y San Pablo en las puertas; asimismo, tiene águilas en la fachada.
En este Pueblo Mágico se pueden ver otros edificios coloniales como el Museo Histórico de la Sierra Gorda, que antes fuera el Fuerte de Jalpan; también la oficina de correos; el visitante tendrá la oportunidad de recorrer la zona arqueológica de Tancama, templos correspondientes a la Huasteca, con tres plazas en desnivel, fascinantes por carácter astronómico y ceremonial.
En los alrededores hay varias opciones ecoturísticas, ubicadas en la Reserva de la Biósfera de la Sierra Gorda, como Landa de Matamoros, donde se encuentra el Madroño, un sitio con restos de fósiles marinos; el Arroyo Seco; o el Pinal de Amoles donde está la cascada del Chuveje y el río Escanela.
Existen varios datos curiosos sobre Jalpan, como que antes del siglo XIX, el templo de Santiago apóstol tenía una imagen de su patrono, pero en esa época, el General Rafael Olvera, ordenó quitarla y en su sitio, colocar un reloj que permanece actualmente en la fachada; asimismo, en 2003, la UNESCO declaró a las misiones franciscanas de Jalpan, Tancoyol, Tilaco, Landa de Matamoros y Conca, como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
En enero se celebra la fiesta religiosa más grande, en honor del Santo Niño de Jalpan y las artesanías más famosas del lugar son la talabartería y palma, además de bordados; la comida más popular es el zacahuil y las acamayas; también la cecina y los dulces regionales.
Bernal
Es un pueblo de bellas construcciones y de paisajes semidesérticos; un sitio que se ha dado a conocer por su sorprendente Peña, que después del Peñón de Gibraltar en España y el Pan de Azúcar de Brasil, es el tercer monolito más grande del planeta.
San Sebastián Bernal, fue fundado en 1642, por algunas familias españolas que tomaron esas tierras y hoy, es un pueblo que conserva algunas edificaciones correspondientes al siglo XVIII y XIX, con sus faroles, pintorescas casitas, balcones, tiendas de artesanías que ofrecen manteles, deshilados y tejidos hechos en telares antiguos con tradición de más de un siglo.
El turista, no debe perderse de conocer El Castillo, una edificación virreinal, famosa por su torre frontal con un reloj, colocado para celebrar la llegada del siglo XX, que hoy funge como ayuntamiento.
Y no sería un pueblo, si no tuviera sus joyas religiosas como el Templo de San Sebastián Mártir, concluido en 1725, con su campanario; la Capilla de las Ánimas o “de las Animitas”, como le dicen los lugareños, que data del siglo XVIII, edificada a las ánimas del purgatorio; o la Capilla de la Santa Cruz, construida entre los siglos XVIII y XIX.
Por otro lado, los amantes del turismo de aventura o natural, no se permiten venir sin acercarse o subir por la vieja peña de Bernal, de cerca de 10 millones de años de antigüedad y 350 metros de altura; en donde no falta el deportista que practique rappel o escalada.
Además, como todo pueblo queretano, en Bernal también se consiente a los comelones, pues no pueden faltar los típicos dulces de fruta cristalizada o leche; como plato fuerte, barbacoa, gorditas con chile rojo martajado, o nopales santos.
Quienes llegan en el Equinoccio de Primavera, serán parte de la congregación de miles de visitantes que arriban “para cargarse de energía”, pues según la tradición, ésta emana de la peña; ese día, las autoridades y grupos civiles, organizan actividades culturales y ceremonias. Otra fiesta es a principios de mayo, cuando los pobladores colocan una cruz en la cima de la peña, misma que se cambia cada año, en medio de algarabía y festividad.












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