EL GATO, NUESTRO AMIGO SILENCIOSO
Por: MC MVZ Gerardo Garza Malacara* / Curiosidades
¡Es increíble cuando tenemos a un gato como mascota! Podemos disfrutar de sus movimientos tan sigilosos y cuidadosos; también notar esa curiosidad que en ocasiones lo mete en situaciones tan graciosas, que nos hacen gozar de su presencia.
Podríamos pensar: “es que el gato no hace nada como para tenerlo como mascota”; pero se necesita tener uno, para darse cuenta de tantos momentos agradables que se viven con él, al igual que con un perro, con la diferencia de que estos felinos son más limpios y cuidadosos, pues no tenemos que educarlos para que realicen sus necesidades en un determinado lugar, ya que ellos por instinto, buscarán su arenero al cual irán sin que nadie se los pida.
Necesidades diarias
Su horario de alimentación es muy cómodo, pues un gato sabe medir la cantidad de alimento que debe de consumir, independientemente de que –bajo la supervisión de un médico veterinario–, se le ofrezca la cantidad de comida diaria.
Cuando nosotros le brindamos un juguete para distraerse, al mismo tiempo estamos adquiriendo un medio para convivir con él de manera muy estrecha, ya que él mismo, nos incita a compartir esos momentos mágicos de la amistad.
Este animal es una mascota sumamente agradecida y debemos aprender a interpretar esas señales que nos da cuando nos lleva tal vez uno de sus juguetes a la cama o al lugar en donde nos sentimos más cómodos y lo deja como un regalo para nosotros.
Cuando tenemos un gato al que le permitimos salir al jardín, puede cazar alguna lagartija que nos lleva para compartir con nosotros. Dirán mejor que no me lleve nada, pero ¿Se imaginan el esfuerzo que realizó para poder conseguirnos esa lagartija, la cual nos la está brindando con todo el cariño del mundo?
Lazos de amistad
Su andar por la casa, es tan sigiloso que su presencia puede pasar desapercibida y cuando siente que necesitamos de compañía, se hace visible para estar junto a nosotros de una manera tan tranquila, que nos brinda calma en los momentos en los que la necesitamos o nos da la oportunidad de jugar con él, desde un lugar en el que no tendremos que desplazarnos para complacerlo.
Al igual que a un perro, es posible educar a un gato para que nos haga caso cuando le hablamos, o si tenemos un poco de paciencia, le podemos enseñar a pasear en el exterior con nosotros, con una traílla y un collar –que de preferencia tenga un cascabel para localizarlo– para ir al parque o por nuestro jardín.
Los gatos poseen cuerpos fuertes y ágiles, adecuados para correr o saltar, escalar y man-tener el equilibrio; aunque son muy activos, también son los campeones de la pereza y suelen dormitar la mayor parte del día, casi en cualquier sitio.
Sin duda son mascotas magníficas, fáciles de cuidar, muy amistosas y divertidas, pero los buenos gatos necesitan de buenos amos, que deberán de preocuparse por ellos. Hay que darles de comer y cepillarlos; también prestarles mucha atención, sobre todo cuando son cachorritos.
Cuando convive con otras mascotas
Si en casa ya se tiene una mascota –que generalmente puede ser un perro–, éste puede ponerse celoso, por lo que hay que darles tiempo para que se acostumbren y permitir que se conozcan poco a poco.
Al principio, no debemos dejarlos solos, porque podrán pelearse, pero con el tiempo se acostumbrarán, para convivir tranquilamente y jugar hasta el cansancio –aun siendo un perro y un gato–, así de sabia es la naturaleza.
Hay que dales un par de semanas y podremos ver que la relación podrá ser adecuada, siempre y cuando no se permita que exista alguna agresión, ya que si se presenta, tendrán que mantener separados por un tiempo más prolongado.
Una mascota sana es una mascota feliz.
* MC MVZ Gerardo Garza Malacara
aracalam@prodigy.net.mx








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