¿EL ALMA DE LAS FRUTAS? JUGOS Y NÉCTARES
Sobre abarrotes
La primavera ya casi se deja sentir y el intenso calor provoca que miles de sedientos acaben parados frente al refrigerador de cualquier tienda de la esquina, con la firme convicción de elegir entre la amplia gama de bebidas hidratantes, contenidas en botellas o envases, que se empañan por su temperatura gélida.
Es verdad que uno de los productos más vendidos de las misceláneas, es el refresco, pero también los jugos y néctares son de los preferidos.
Haciendo referencia de estos últimos, el consumidor podrá notar que hay tres marcas líderes del mercado y otra pequeña diversidad que se deja conocer poco a poco. De hecho, el crecimiento de su mercado, ha sido un boom en los últimos años, pues a nivel mundial, en 2015, este sector alcanzó cifras cercanas a los 64.46 billones de litros de producción.
Además del abanico de opciones que ahora se puede encontrar en el punto de venta –entre orgánicos, light, de soya, veintenas de frutas, etc. –, también hay que fijarse en el contenido que nos ofrecen, diferencia que radica en la palabra “jugo” y “néctar”.
Divergencias
De acuerdo con la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), “la palabra néctar implica abundancia de azúcares: cuando hablamos de éste, nos referimos a una bebida que además de fruta, contiene azúcar añadida. Por su parte, un jugo, debe ser la sustancia líquida que se extrae de las frutas.”
Las leyes alimentarias mexicanas, indican que estas bebidas, deben especificar en su etiquetado si se trata de un “jugo de fruta”, “jugo de fruta concentrado”, o si contienen una mezcla, para diferenciarse de otros productos similares, como los néctares.
La producción de estos últimos, ha mantenido una notable tendencia de crecimiento en años recientes, en el mercado nacional; eso ha incrementado también la producción de nuevas etiquetas con gran variedad de frutas, o incluso mezclas.
Algunos nutriólogos han indicado, que si bien estos líquidos industrializados son muy prácticos, se debe reflexionar en que no están hechas 100 por ciento de fruta y que al poseer altos contenidos de azúcar, no deben sustituir al agua simple.
Néctar
Según explica la Profeco, “suelen encontrarse en los mismos anaqueles de los jugos de fruta, pero no son lo mismo. Si eres de los que no lee las etiquetas, quizá los hayas confundido en más de una ocasión. ¿Crees que estás bebiendo fruta? Tal vez muy poca”.
Es entonces que además, están hechos con una cantidad pocas veces especificada, de jugo o pulpa de fruta “mezclada con agua, azúcares adicionados –el Reglamento de Control de Productos y Servicios permite el empleo de sacarosa, glucosa, fructosa o jarabe de almidón en cantidad no mayor al 20 por ciento– y otros ingredientes como acidulantes, aromas y antioxidantes”.
En nuestro país, no existe una política precisa para regular los néctares, o sea que no hay un documento que especifique las características que deben de tener para hacerse llamar de ese modo; es por ello que los productores proyectan muchas divergencias en uso de ingredientes y cantidades.
La Profeco, explica que la “única normativa que existe sobre los néctares y que podría servir como referencia para regularlos, es la Norma Internacional CODEX STAN 247-2005, Norma General del Codex para Zumos (jugos) y Néctares de Frutas, emitida por la Organización Mundial de la Salud, a través de la FAO, que entre otras cosas establece el porcentaje mínimo de fruta, el cual debería ser especificado en el envase”.
Por otro lado, en el caso de los jugos, ocurre lo contrario, pues desde 2009, la Norma NOM-173-SCFI-2009 de Jugos de frutas pre envasados-Denominaciones, especificaciones fisicoquímicas, información comercial y métodos de prueba, instituyó que “cuando una bebida se ostente como jugo, debe efectivamente tratarse de fruta exprimida sin endulzantes ni acidulantes añadidos.
Un poco globales
Es curioso el comportamiento del mercado de jugos y néctares, pues a groso modo, podemos decir que las empresas en América Latina, apuestan por la exportación a Estados Unidos o Europa.
Por otro lado, en el caso de México, hay una tendencia al crecimiento: en 2011, marcó un incremento de 67 por ciento.
En el caso de naciones como Chile, hay otras propensiones como la evolución de un nicho compuesto por productos 100 por ciento naturales, cualificados para certificarse y eso lo podemos notar en otros insumos, porque la gente busca cada vez más cuidar su salud y bienestar.
Para tener en cuenta
Como consumidores, debemos de informarnos mejor sobre los productos que adquirimos, pues por ejemplo, cada día nos preocupan más los problemas y padecimientos generados por el consumo excesivo de calorías, como el sobrepeso, la obesidad y la diabetes.
Los empresarios saben esto y por esa razón, lanzan productos anunciados como “light”, “bajos en calorías” o bajos en azúcares”; de hecho, para endulzar los alimentos, existen dos tipos de edulcorantes: calóricos –sacarosa, fructosa, glucosa y sorbitol–; y los no calóricos –aspartame, el acesulfame K, la sucralosa o la steviosida–.
Es importante verificar si efectivamente hay una reducción en azúcares. Sobre este tema, la Profeco recomienda recordar, que “que los productos light no son adelgazantes; aunque su aporte energético es inferior respecto de su alimento referente convencional, algunos de ellos contienen, por su naturaleza, grasas y azúcares en cantidades significativas”.
Así que podríamos concluir que debemos conocer lo que compramos y buscar un equilibrio en nuestra dieta, mediante porciones adecuadas, que incluyen la ingesta de jugos y néctares.














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