GRANOS Y CEREALES EN MÉXICO
Producto
No es un dato tan difundido pero aunque irónicamente es la entidad con más pobreza en el país, Guerrero es el estado de la República Mexicana, con mayor autonomía alimentaria, por ejemplo, en 2013, sus productores de maíz aumentaron el rendimiento de sus cosechas para tener un millón 600 mil toneladas, además de que se tenía excedente para exportar.
Eso es todo un ejemplo para otras entidades que tienen las condiciones pero no producen y tienen que abastecerse del grano primordial de la cultura mexicana mediante comercializadores que lo importan de Estados Unidos o a través de Diconsa; aunque todo ese trabajo tiene que ver con capacitación, asistencia técnica y la creación de fondos de crédito, por parte de programas federales como MasAgro y organizaciones agrícolas como la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA).
Y es que, en México se debe de incentivar la producción primaria, en las más de 22 millones de hectáreas de cultivo que existen en el país, ya que se importa aproximadamente 43 por ciento de los alimentos y según los expertos, el evidente problema de la autosuficiencia, tiene que ver con la débil producción de arroz, trigo y maíz.
Además, aunque por un lado se resalta que nuestro país se encuentra en uno de los 12 primeros lugares de producción agropecuaria a nivel internacional, los cierto es que también es uno de los mayores importadores de alimentos, ya que por ejemplo, retomando el caso del maíz, en territorio nacional se producen cerca de 22 millones de toneladas al año y se importan cerca de 10 millones de toneladas, autogenerando una dependencia, porque si bien es cierto que según las bases del comercio ningún país tiene soberanía alimentaria, se debe impulsar en la producción de los sectores estratégicos.
Esto porque México, compra a otras naciones un tercio del maíz que se consume internamente, también importa alrededor de 50 por ciento del trigo, 40 por ciento del frijol, 80 por ciento del arroz, más de 80 por ciento de oleaginosas –sorgo y soya principalmente– y la propia Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura –FAO, por sus siglas en inglés–, indica que un país que posee seguridad alimentaria debe de producir 75 por ciento de los alimentos que consume internamente.
Para nuestro consumo
Ahora bien, ya vimos a grosso modo, lo que ocurre en el mercado mexicano de las semillas y cereales, pero también corresponde lo propio y hablar sobre la otra cara de la moneda, al referir lo afortunado que es un país como el nuestro, que tiene al alcance una gran diversidad de alimentos como éstos que son increíbles para nuestro organismo.
Los más consumidos, los podemos hallar en cualquier tiendita de la esquina, como son los arroces o semillas a granel como la chía, o el amaranto.
Referentemente a los cereales, de acuerdo con los nutriólogos, son una buena fuente de vitaminas, minerales y carbohidratos; además, consumirlos enteros con su cascarilla, aporta beneficios al doble, pues son buenos para una adecuada digestión y ayudan a prevenir la obesidad y la diabetes; inclusive se han asociado en la prevención de diferentes cánceres, como el colorrectal.
La cascarilla o salvado
Como lo referimos arriba, el salvado o cascarilla, es la parte más superficial del grano, con un protagonismo indiscutible: forma el medio ambiente de la flora intestinal, mejora la digestión, nos protege de infecciones y de otras enfermedades, pues modula la entrada de la glucosa en el torrente sanguíneo.
El salvado proporciona sensación de saciedad al comer y es muy bueno para mantener una adecuada salud cardiovascular; de acuerdo con expertos de la Clínica Mayo, se recomienda a las personas:
- Sustituir el pan blanco por integral, además de consumir cubiletes hechos con harina integral en vez de pastelillos dulces.
- A la hora del desayuno, consumir cereales que sean altos en fibra; escoger los que tengan al menos tres gramos de fibra dietética por porción.
- Agregar cebada, arroz silvestre o arroz integral a sopas, estofados o ensaladas.
- Añadir nuevos granos a nuestra dieta, como amaranto, arroz integral, arroz silvestre y cebada.
- Adicionar con arroz integral o miga de pan integral las carnes molidas, para dar mayor cuerpo a las preparaciones.
- Para lograr mejores sabores, poner a tostar los granos integrales que se cocinarán, para darles un sabor a nuez a los platillos.
- Aprovechar los cereales mexicanos como el amaranto, el maíz y las semillas como la chía para comer más fibra, un elemento fundamental para mantener nuestra salud en óptimas condiciones.










Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!